De abuelos, sobrinos y perritos traviesos / En las mejores familias II

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Cumpliendo con lo prometido, el blog está revisado. Seguro que hay más de un error, intentaré corregirlos a medida que los encuentre, pero de ahora en adelante voy a procurar dedicarme a lo que era la intención primera de este espacio: compartir con quien quiera asomarse a él todo lo que llevo almacenando a lo largo de los sesenta y un años que acabo de cumplir hoy mismo (¡sí, estoy de cumpleaños!).
     En la última entrada se me quedaron en el tintero las familias por excelencia del tebeo español. Hoy voy a intentar completar el repaso. Como ya anuncié a los gemelos de Escobar, empezaremos con "Zipi y Zape". En realidad, ésta es una serie "de niños" más que de familia. Supongo que Escobar tenía en mente hacer una versión española de los Katzenhammer Kid (los Cebollitas), pero indudablemente, la de los Zapatilla es una de las principales familias de la historieta española, y no puede quedar fuera de esta revisión.  La acción de "Zipi y Zape" venía marcada en muchas ocasiones por el afán didáctico del padre de familia, un engolado caballero cuya mayor preocupación era la formación y educación de sus traviesos hijos. Lo cierto es que en un principio Zipi y Zape eran muy poco traviesos, y los descalabros que producían solían ser causados más por su afán Familias_Zipi_Zape_ret_1_peque-2de obedecer los deseos de su progenitor que por genio maligno alguno, aunque en una serie de tan larga duración los caracteres sufrieron alguna que otra variación. Guardo en mi memoria algunos episodios en los que la familia Zapatilla vivía en la Edad de Piedra. Esto debió de suceder allá por 1953 o 1954, y no he conseguido volver a ver aquellas páginas nunca. Tal vez fue en un sueño.
     A diferencia de Doña Benita, la dominante esposa de Don Pío, Don Pantuflo Zapatilla tenía por costilla a una laboriosa y obediente mujercita incapaz de discutir una orden a su esposo o de pensar siquiera de manera diferente a la suya, pero eso no significa que no tuviera un carácter capaz de poner en su lugar a quien fuera capaz de atentar contra la tranquilidad de su hogar.
     Como el resto de los personajes de Bruguera, durante los años setenta Zipi y Zape sufrieron la gran sobreexplotación a que la editorial sometió a todo el material (y sobre todo a los artistas que lo producían), y lo que había sido una auténtica obra de arte se convirtió en un producto industrial sujeto a repeticiones, tics, prisas y agobios. En los últimos tiempos, los gemelos consiguieron revista propia, pero nunca volvieron a alcanzar el tono de sus primeras aventuras.Familias_Zipi_Zape_ret_3_peque
      No quiero renunciar a dar mi opinión sobre el dibujo, aunque reconozco mi ignorancia en temas artísticos. Hablo sólo desde el punto de vista de un lector amante de los tebeos. Simplemente puedo confiar en mi gusto, y tener en cuenta que mi recuerdo está empañado por la nostalgia de la infancia… Por eso, la mejor manera de compartir mi visión es ofrecer en este blog algunos retazos de lo que yo he disfrutado y esperar que quienes lo lean lo disfruten conmigo. Y a quien le guste otra cosa, para gustos hay colores. Al fin y al cabo, en un prestigioso museo estuvo colgada una maravillosa obra abstracta más de un mes… boca abajo, hasta que el autor pasó por allí y lo descubrió. Supongo que más de un crítico encontraría significados maravillosos en aquel cuadro así expuesto. Pues hablando del "Zipi y Zape", para mí, el dibujo de Escobar es el más elegante de toda la escuela Bruguera, y quizá de todo el comic humorístico español. Aquellos escorzos de Petra, aquel sombrero de Carpanta rodeado de moscas, la curva de la felicidad de Don Pantuflo, las increíbles melenas de los dos arrapiezos… ¿No son inolvidables?Familias_Trapisonda_ret_2_peque

      Francisco Ibáñez, uno de los grandes nombres de la historieta humorística española, no podía olvidar el tema de la familia. En la revista "Ven y Ven"  nació otra de los series que marcaron un hito en los tebeos de mediados del siglo XX: "La Familia Trapisonda, un grupito que es la monda".  Curiosamente, en esta familia no existe un padre, su papel lo representa un tío (!). Las responsabilidades laborales y la búsqueda de tranquilidad del cabeza de familia solían estar en la base de la mayoría de los guiones, pero como siempre en Ibáñez, lo importante es el desarrollo de los gags y la soltura y el ritmo con que se desenvuelven los acontecimientos que logran llevar cada tema a su desenlace, generalmente catastrófico, en una página semanal.  Los ejemplos que aparecen aquí son de la "Revista del Capitán Trueno", y son buena muestra del enloquecido humor de Ibáñez cuando todavía podía esmerarse en guiones y dibujo. Lamentablemente, el sistema de producción de Bruguera, que tantas maravillas produjo, acabó provocando una catástrofe en el tebeo español del que ya nunca se rehízo…

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     Familias_Cebolleta_Ret_!_peque Nos toca ahora visitar a una familia que ha dejado su recuerdo imborrable en el lenguaje español. Cuando a alguien le hablan del Abuelo Cebolleta no necesita más explicaciones. Las batallitas del anciano del pie gotoso forman parte del inconsciente colectivo de generaciones de españoles del siglo XX. Don Rosendo Cebolleta, su padre (el famoso abuelo), su señora, sus dos hijos (recuerdo a la hija jovencita, aunque no tengo ningúna historieta en la que aparezca) y un loro al que aterroriza el perejil, Jeremías, le sirvieron a Manuel Vázquez para tejer una Familias_Cebolleta_Ret_3_pequeselección de historias que durante mucho tiempo no tuvieron parangón en el imaginario del humor español. Aun pasados los años, la "Familia Cebolleta" siguió haciendo aflorar la sonrisa en los rostros más cetrinos, apelando a recursos de los que el genio de Vázquez siempre sabía encontrar el filón donde otros humoristas se limitaban a repetir chistes viejos y trucos usados. Pero don Manuel fue siempre un paso por delante. Sus personajes son una galería que no deja de sorprender por la variedad y el poder de observación, desde "Don Ángel Siseñor" hasta "Anacleto, agente secreto", desde "La Abuelita Paz" hasta "Angelito" o "Gu Gu", desde"Los cuentos del Tío Vázquez" a "Las Hermanas Gilda" sus historietas nunca dejan indiferente a quien las lee, a pesar del ritmo infernal de trabajo que suponía el sistema Bruguera. Creo que queda clara mi admiración por Manuel Vázquez.

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      Naturalmente, no podemos despedir el tema sin mencionar a la serie paradigmática, a la familia que todos conocemos, pero a la que, curiosamente muy pocos aplican su auténtico apelativo: la familia Higueruelo… perdón, "La Familia Ulises". Porque, a pesar de que pocas veces se mencione, el apellido de don Ulises y de sus hijos es Higueruelo, aunque la serie haya quedado en la mente de todos con el nombre del padre de familia, igual que en el caso de "Don Pío". Esta venerable historieta de Marino Benejam que ha sido admirada por generaciones de chicos y grandes en toda España es sin duda una de las cumbres de la narración gráfica española. Durante décadas, las peripeciasFamilias_Ulises_Ret_2_Peque de la familia Higueruelo han sido las de muchas de las familias urbanas españolas de clase media más bien baja, un segmento de población reconocible y reconocido por los lectores, que se identificaban con los problemas y las ilusiones de los miembros de la familia, siempre luchando por mantener la dignidad ante los avatares de una vida dura y difícil. Don Ulises y señora, tan bien intencionados, tan campechanos, tan infelices; la abuela, con su pertinaz sordera y sus cómicas incorrecciones gramaticales;  Lolín, la chiquita casadera (la búsqueda de marído para ella será el motivo de muchos de los problemas en que se verá metida la familia); los dos hermanos pequeños; el perro, Treski, revoltoso y aventurero, siempre buscando líos… todos los elementos están combinados por Benejam con brío y con cariño para llenar sus historias de vida, y llevar a la mente del lector algo más que la alegría y la satisfacción de pasar un rato leyendo una historieta cómica.

 

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    Naturalmente, muchas otras familias se asomaron a las páginas de los tebeos españoles a lo largo de los años en que leer tebeos era la principal evasión para la infancia de nuestro país… y para muchos de sus mayores, pero con las muestras que hemos ido revisando en estas dos entregas podemos tener una idea bastante aproximada de lo que pensaban los humoristas españoles sobre tan importante institución, y de paso sobre toda la sociedad. En nuevas singladuras buscaré otros temas tan interesantes como éste, y seguramente volvamos a encontrarnos de nuevo con muchos de estos entrañables personajes.

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2 respuestas a De abuelos, sobrinos y perritos traviesos / En las mejores familias II

  1. Vicho dijo:

    Alejandro, antes de nada felicidades por tu cumpleaños, y después felicidades por el blog. Que bueno que gente con conocimiento del comic "antiguo" quiera compartir su conocimiento de forma "moderna". Te sugiero un tema para un post, estaria bien que nos colgases una foto de tu colección de tebeos, seguro que debe ser fantástica.A la espera de más caratulas, un saludo. Víctor.

  2. Luisa dijo:

    jiji, porque no tengo una foto de "tu colección de tebeos" por aquí que sino… Un abrazo medioguiri, bueno uno y medio!!! doy más pistas? pelirrojas o casi?Está precioso , seguimos cotilleando. Muchos besos.

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