En olor de santidad: Simon Templar, Roger Moore y los tebeos de los sesenta


Santo13cubierta04 Santo13cubierta01 Dick Turpin, Robin Hood, Luis Candelas, Rocambole… los bandidos generosos, forman parte importante de la cultura popular. El sentimiento de la injusticia en que se apoya el dominio de la riqueza por una minoría de la humanidad puede explicar por qué estos aventureros que dedican su vida a “redistribuirla” gozan del aprecio común.
     En la alocada segunda década del siglo XX, Leslie Charles Bowler-Yin, un escritor de folletines hijo de un chino y una inglesa nacido en Singapur (entonces colonia británica), creó al último representante de esta floresta de ladrones justicieros: Simon Templar, El Santo. Claro que Bowler-Yin no nos suena mucho, porque Leslie decidió rebautizarse, y ha pasado a la historia literaria con el nombre de Leslie Charteris.
     Simon Templar era el heredero natural de Robin de los Bosques, que robaba a los ricos… porque son los ricos quienes tienen lo que merece la pena robar. Charteris dedicó la mayor parte de su producción a su famoso personaje, que tuvo una prolongada vida desde su aparición en los pulps de los años veinte: además de los cientos de relatos publicados, sus hazañas mantuvieron a la audiencia pegada a los receptores radiofónicos (la emisión tuvo varios intérpretes, el más importante y duradero de los cuales fue el inolvidable Vincent Price), saltaron a la gran pantalla (en la que Simon Templar apareció por primera vez con los rasgos del hoy poco recordado Louis Hayward en 1938, siendo en su segundo filme otro gran intérprete británico, George Sanders, quien le encarnara, manteniéndose en cinco cintas entre 1939 y 1941) y en los míticos y mitificados sesenta llegó la serie de televisión, que entre 1962 y 1969 convirtió al que después sería el más duradero James Bond, Roger Moore, en el más aceptado Simon Templar. Lo cual no significa que, con sus muchos aciertos, la serie británica no sea en el fondo mucho más blanda que las novelas y las películas, y el simpático sinvergüenza se ha convertido en un aventurero sin demasiadas señas de identidad como bandido generoso. Pero eso es otra historia, y al fin y al cabo, la evolución de El Santo fue muy prolongada, y el propio Charteris fue responsable en gran parte de ella. Aun así, la desaparición de un personaje como el bueno de Hoppy Uniatz es una catástrofe que no tiene excusa para mí.
     El comic no podía desaprovechar un filón tan atractivo y rico en posibilidades, y pronto nació una serie que contó con la supervisión de Charteris, que firmó la mayoría de los guiones, y con varios artistas de muy buen nivel. El primero, a quien deberíamos considerar por tanto creador de la imagen gráfica del personaje, fue Mike Roy, que dibujó la primera tira el 27 de septiembre de 1948, continuando hasta 1950. Le siguió John Spranger, entre 1951 y 1959, y tras un paréntesis de cuatro meses que ocupó Bob Lubbers tomó el relevo Doug Wildey desde 1960 hasta el fin de la serie, el 16 de septiembre de 1961.
     Una editorial escandinava, Semic Press, continuó publicando historias de El Santo entre 1966 y 1985, primero traduciendo las tiras de prensa y después creando nuevas aventuras. Esta edición llegó a España, donde apareció casi simultáneamente en dos compañías diferentes, Ferma y Semic Española de Ediciones, con formatos idénticos. Confieso que los pocos ejemplares que vi de Ferma no me interesaron: las portadas eran mediocres y el dibujo tampoco era muy de mi gusto, pero la edición de Semic traía las tiras de Roy, Wildey y Spranger, y a pesar de que estaban remontadas y aunque yo entonces no conocía a ninguno de los tres, me atrajeron inmediatamente. La edición no siguió ningún orden, saltando de un dibujante a otro, sin preocuparse de la continuidad de las historias. Las portadas, ilustradas por Jordi Penalva, mostraban a Roger Moore (nada que ver con los contenidos, naturalmente), y en la contraportada, cuando la publicidad no se las adueñaba, un fotograma de la serie o una fotografía del actor.
     El número 13 incluía dos episodios dibujados por Mike Roy en los que Simon Templar está acompañado por su entonces inseparable Hoppy, un carácter que en las narraciones de Charteris tenía un papel protagonista pero que, desgraciadamente, insisto, desapareció en la televisión. Aprovechemos que está aquí para trabar conocimiento con él.

Santo13cubierta02Santo13i_01p

Santo13i_02pSanto13i_03p

Santo13i_04pSanto13i_05p

Santo13i_06pSanto13i_07p

Santo13i_08pSanto13i_09p

Santo13i_10pSanto13i_11p

Santo13i_12pSanto13i_13p

Santo13i_14pSanto13i_15p

Santo13i_16pSanto13i_17p

Santo13i_18pSanto13i_19p

Santo13i_20pSanto13i_21p

Santo13i_22pSanto13i_23p

Santo13i_24pSanto13i_25p

Santo13i_26pSanto13i_27p

Santo13i_28pSanto13i_29p

Santo13i_30pSanto13i_31p

Santo13i_32Santo13cubierta03

Esta entrada fue publicada en Episodios completos. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s